Recuerdo aquello que no ocurrió,
aquella lucha en que
nos convertíamos en algo volátil,
algo mortal, e invisible.
Recuerdo cuando nunca
respiré sobre tus costillas.
Recuerdo cuando no
me recriminabas por mirar.
Recuerdo que nuestras clavículas
no llegaron a presentarse.
No dijeron hola, ni su edad,
ni se preguntaron el nombre.
Recuerdo que me apoyé sobre mármol
y la muerte nunca fue tan amable.
No recuerdo haber dormido, pero vida,
recuerdo haber soñado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario