domingo, 27 de julio de 2014

Saberlo.

Lo sabes.
Todo es fácil.
Ágil, un regalo.
Aquella frágil flor.
Claro que lo sabía.


Cerca.

No es un hola.
No es la palabra. 
No es el cabello tuyo, vida, 
no son aquellas olas. 

¿No son tus labios, 
aquella sensación 
de morir, como viviendo 
en la hierba, tirado, y un firmamento?


viernes, 25 de julio de 2014

Sábado.

Regálame al despertar,
un recuerdo
de aquella tarde
que algún día vendrá.

miércoles, 23 de julio de 2014

Duele.

Las heridas mandan en él.
Mal adornado, llega a su meta.
Se siente viejo.
A él mismo, infiel.

Flor.

Y muere, verano.
Que tu funeral pálido no pase
sin un dulce color lavanda.
Muere, solsticio, no en vano.

Muere sin dejar rastro.
Recuerdos prohibidos, escondidos
entre la arena y el mar.
Y un regalo. Llévatelo.

Razón.

Poesía de juventud impaciente
que jamás sabré gritar,
decidme, desconocidas,
¿dónde estaré?
¿Y dónde quiero estar?

Regalo.

No mueras, verano.
Que debo recibir
un mísero regalo,
negado a prohibirse,
o eso suelo decir.

Amiga.

Lágrima, corre.
Deslízate, amiga, disfruta
de tu libertad.
No te necesita.
Lágrima, muere.

Metáfora.

¿Cuándo es metáfora
encerrarse bajo la misma?

Mírame.

Mírame un momento.
Un instante.
Una hora.
Un verano.


Mírame, ¿quieres?

Siete.

Un escondrijo.
Compartidos,
unos secretos.
Un segundo verso, enamorado de sí mismo.

Hola.

Nunca he tenido un blog. Creo que sería una buena manera de escribir cosillas que siempre quise publicar. Poesía, principalmente. Algún relatillo u otro, un texto o algo. No lo sé. Cualquier cosa que se me ocurra. 

Adiós.