Fue un extraño despertar.
Una despedida no correspondida,
un tranquilo respirar
semejante a nueva vida.
Estúpido barullo insoportable,
y su respiración
como ojo del huracán.
Al parecer, éramos iguales.
Aquel mechón suelto
y una mirada que no logré encontrar.
Duerme, y deja que el mundo muera
o que espere al alba.
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