Y cuando estás gris.
Cuando lloras, y cuando pareces feliz.
Cuando me miras con anhelo.
Dime, ¿en qué norte aprendiste
a atraparme con dos pozos
que dejan a lo que viste la noche
en evidencia?
¿Y en qué mundo quiero vivir
si no es bajo tu cielo,
esperando recoger el agua mercurial
que tanto no quieres revelarme?
Aún con ojos deficientes,
mírémonos tras un transparente velo,
avistando un horizonte de cristal,
que siempre quisimos visitar.