miércoles, 27 de agosto de 2014

Gafas.

Dormida estás bonita, cielo.
Y cuando estás gris. 
Cuando lloras, y cuando pareces feliz. 
Cuando me miras con anhelo.


Dime, ¿en qué norte aprendiste 
a atraparme con dos pozos 
que dejan a lo que viste la noche 
en evidencia?


¿Y en qué mundo quiero vivir
si no es bajo tu cielo,
esperando recoger el agua mercurial
que tanto no quieres revelarme?


Aún con ojos deficientes,
mírémonos tras un transparente velo,
avistando un horizonte de cristal,
que siempre quisimos visitar.

martes, 12 de agosto de 2014

Momento.

Recuerdo aquello que no ocurrió,
aquella lucha en que
nos convertíamos en algo volátil,
algo mortal, e invisible.

Recuerdo cuando nunca
respiré sobre tus costillas.
Recuerdo cuando no
me recriminabas por mirar.

Recuerdo que nuestras clavículas
no llegaron a presentarse.
No dijeron hola, ni su edad,
ni se preguntaron el nombre.

Recuerdo que me apoyé sobre mármol
y la muerte nunca fue tan amable.
No recuerdo haber dormido, pero vida,
recuerdo haber soñado.

lunes, 11 de agosto de 2014

Mañana.

Fue un extraño despertar.
Una despedida no correspondida,
un tranquilo respirar
semejante a nueva vida.


Estúpido barullo insoportable,
y su respiración
como ojo del huracán.
Al parecer, éramos iguales.


Aquel mechón suelto
y una mirada que no logré encontrar.
Duerme, y deja que el mundo muera
o que espere al alba.

viernes, 8 de agosto de 2014

Cerrar.

Dicen que una caja,
otros, que muerdo.
Dicen que una armadura.
Dicen que no sé.

Y qué sé yo
de mis aposentos.
Dónde vivo.


Qué sé yo de cimientos
y de ser cuerdo.
Qué sé yo de arquitectura.
Dime, vida, qué.

Gris.

Siento no haber sido
el cielo, vida.
Siento haber dejado caer
una perfecta flor.

Y siento el decir
que mis defectos,
tuyos, legítimos,
olvidaste bajo un árbol, amor.