No es la palabra.
No es el cabello tuyo, vida,
no son aquellas olas.
¿No son tus labios,
aquella sensación
de morir, como viviendo
¿Es un abrazo
con olor a libros?
Quién sabe, vida.
Quién sabe, pero he vivido.
El viento me acaricia.
Pero tu nombre no es de viento.
¿Eras el sol?
No, pero tuve que apartar la vista.
Tuve que volver a la vida.
Forma digna de morir
así, entre dos llamas.
Y no quise nada más.
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